¿Qué SUMAR necesitamos?
[Este texto fue escrito en noviembre de 2023, justo después de la proclamación del segundo gobierno de Pedro Sánchez. Poco después, los compañeros de La Resistencia Marxista, que habían colaborado activamente en la campaña de SUMAR desde el proceso electoral, abandonaron dicho movimiento]
Aportación al debate de Miguel
Jiménez, activista a favor de SUMAR en las últimas elecciones y miembro de “La
Resistencia Marxista”
La imagen del acuerdo para
elegir a Pedro Sánchez como Presidente del gobierno este mes de noviembre ha
quedado bastante entreverada por el humo que ha levantado todo el facherío contra la supuesta partición de
España, por sus marchas a la calle Ferraz durante más de tres semanas, así como
por el machaque constante en redes sociales sobre esta cuestión. Sin perder de
vista estos hechos, hay que tener cuidado de que el humo no nos impida ver la
realidad que sufre la clase trabajadora en nuestro país en otros escenarios diferentes.
Es motivo de celebración el
que, a pesar de la caverna reaccionaria que sigue incrustada en las principales
instituciones del Estado, ésta será la legislatura de la amnistía para muchos
condenados por estar vinculados al procés, entre 2012 y 2023, que son centenares de personas. Y eso
es un gran paso adelante para salir del carril en el que la dirección federal
del PSOE se dejó meter cuando el Rey la arrinconó en su discurso del 3 de
octubre de 2017.
El cabreo y la frustración
de la base social más activa de la derecha son obvios. Para nosotros y la clase
que defendemos, en cambio, es enormemente positivo salir del escenario de
enfrentamiento nacional. Así, la izquierda puede actuar y reforzarse en
cuestiones que cohesionan de manera más natural a la mayoría de nuestra clase,
como son las reivindicaciones de subsistencia básica que son más determinantes en
política si tenemos la habilidad de ser coherentes, consecuentes y
perseverantes en su defensa: condiciones de trabajo, nivel de vida, vivienda,
sanidad, educación, pensiones, servicios sociales…
Como es natural, los pasados
resultados electorales de julio, que impidieron por la mínima que PP-Vox
accedieran a la mayoría absoluta en las últimas elecciones generales, fueron
recibidos con lógica alegría por la mayoría de nuestros conciudadanos. Dicho
esto, sería un acto de frívolo el no recalcar que la izquierda retrocedió en
las pasadas elecciones generales y, de cara a la gobernabilidad, el futuro
gobierno de la izquierda que se configure dependerá en cada votación de la
actitud de las derechas catalana y vasca de JxCat y PNV, que pujarán por sus
intereses muy particulares.
La derecha política y
mediática (y los sectores en quienes éstas incide, como la derecha
social-liberal del PSOE) exageran, afirmando cómo las justas reclamaciones en
el terreno nacional no cuentan con el apoyo de la mayoría del electorado. Al
final, si con la amnistía y con el derecho a decidir se avanza en una mayor
convivencia y, sobretodo, si unido a esto hay un cambio contundente en materia
socioeconómica que permita un gran trasvase de rentas de los ricos a la inmensa
mayoría trabajadora, la izquierda pondría su sello en la balanza exitosamente,
acrecentando su apoyo.
¿Cuál
ha sido el contexto anterior en la izquierda?
La historia no pasa en vano
aunque, como es bien sabido, a veces olvidamos sus lecciones más básicas. Cuando
Sánchez fue defenestrado en 2016 por el aparato felipista más pro-burgués del
PSOE, el sector más genuinamente socialdemócrata del que se rodeó entonces y
que le dio un norte ideológico (Narbona, Tezanos, Borrell, Manuel Escuredo) se
planteó como estrategia recuperar el electorado que le había “robado” Podemos. Miraban
a Grecia o Francia, donde poderosísimos partidos socialdemócratas habían
entrado en crisis cuasi terminal tras aplicar recetas social-liberales y
sacaron una conclusión: “aquí no debe pasar eso”. Fue una actitud inteligente,
que permitió primero la caída del gobierno Rajoy en 2018 y llegar hasta donde
hoy se llegó.
Pero Pedro Sánchez no es
Manuel Escuredo, el socialdemócrata más coherente de los que le asesoraron, que
rápidamente quedó relegado, sino una persona en lo político ambiciosa,
oportunista, con un punto de aventurero y, en definitiva, más a la derecha que
el propio Zapatero, por compararle con otro líder anterior del PSOE. Por eso
hay que recordar. Zapatero legalizó el matrimonio homosexual, sí. Y también
claudicó sin batallar ante Merkel para enmendar por la vía exprés la
Constitución para dejar explícitamente de manifiesto que TODO se subordina al
poder financiero.
Sánchez muy rápidamente se
desdijo de su discurso inicial de “derogar la reforma laboral y la de las
pensiones del PP” e hizo las paces con líderes del sector derrotado susanista. Cuando el gobierno del PSOE
(muy presionado por Unidos Podemos desde fuera) llevó a cabo la mayor subida
del SMI habida en nuestro país, la izquierda (sobretodo el PSOE) subió en pocos
meses casi diez puntos electorales, gracias a que la participación remontó
hasta el 75,75. Entonces, nuestra clase, con ganancias sociales concretas y la
expectativa de desmontar toda la herencia del PP, cerró filas con las
candidaturas de la izquierda. La derecha perdió unas elecciones que meses antes
creía ganadas de calle. La izquierda obtuvo una victoria clara: entre ERC, UP y
PSOE había mayoría absoluta de 180 diputados.
Sánchez demostró entonces
quién es, en los hechos. No quiso verse atenazado por la izquierda y prefirió
tener flexibilidad para pactar, ora con Ciudadanos, ora con UP. Prefirió
repetir elecciones creyendo equivocadamente que el principal perjudicado sería
UP. Y lo hizo con un discurso de “centro”. [1]
Con la negativa de Pedro
Sánchez a gobernar con UP, sobre todo con eso, se frustraron las expectativas
de millones. Mi padre votó siempre PSOE y ese verano criticó al PSOE y a
Sánchez. Por su parte, de cara a las expectativas de cambio que reflejó Podemos
para una parte de su electorado, ese afán de querer tocar poder en minoría,
comprometiéndose con una política que no era la suya, tampoco ayudó. Lo cierto
es que la participación cayó hasta el 69,87% en las siguientes elecciones, de
noviembre de 2019, con una caída también de la izquierda provocada por la
desilusión y confusión ante unas expectativas de cambio que se veían
frustradas. [2]
¿Y
en la derecha?
En la derecha hay un cambio
de humor desde la Gran Recesión de 2008. Y es un fenómeno mundial.
La crisis del capitalismo,
en 2008-10, propició una sacudida para las clases medias. Muchos se arruinaron,
otros vieron cómo la ruta hacia el becerro de oro que tanto ansiaban se
endurecía. Hubo una reconfiguración de fuerzas, y grandes sectores de
propietarios elevaron sus quejas de diferente modo en muchos lugares del
planeta. Determinados burgueses, más o menos inteligentes o con intereses
particulares, vinieron a reflejar esta insatisfacción general, que permeó a
sectores más atrasados de la clase trabajadora, frustrados con la política
oficial y la vacuidad de la respuesta del reformismo
sin reformas socialdemócrata.
La derecha tendió a apartar
a líderes que estaban conectados a multinacionales y finanzas que pedían el
libre comercio. Dirigentes burgueses locales clamaban contra la
"globalización internacional" y los "bancos extranjeros".
Las políticas nacionalistas crecieron en consonancia. Hubo una reconfiguración
de fuerzas dentro de la burguesía en cada vez más países, una nueva actitud más
beligerante ante el resto de burguesías, ante el movimiento obrero y la
izquierda, cuya base se pretende desmembrar en base al racismo, machismo y el
empleo de todas las formas de división y enfrentamiento posibles entre trabajadores.
Esa onda de avance de un
nacionalismo derechista más beligerante se da al mismo tiempo que se extienden
las consecuencias de la derrota de Tsipras en Grecia (sin presentar una batalla
coherente contra el ajuste impuesto por la UE, a pesar de contar con el apoyo
del 61% de la población en el referéndum de julio de 2015); la entrega del
izquierdista Corbyn de su posición al frente del LP británico al aparato
derechista del partido por su propia inconsistencia; o el paso al silencio de
Sanders en EEUU al otorgarle Biden una responsabilidad en el Senado; e
igualmente, el paso de Pablo Iglesias de “Podemos” a “no podemos”, clamando por
entrar a cogobernar con el PSOE sin tener perspectiva histórica del fracaso que
significó esto para IU en Andalucía en 2012-15, que entre otras cosas fue lo
que permitió la eclosión del propio Podemos.
¿Es
necesario per se entrar a cogobernar
con el PSOE?
Los marxistas de la
Resistencia, que hemos militado en IU, Podemos o Adelante Andalucía, y que hemos
apoyado la candidatura de SUMAR, queremos recordar la asamblea de militantes de
Unidos Podemos, en enero de 2020, donde máximos dirigentes de IU y Podemos
vinieron a Málaga a defender la entrada al cogobierno con el PSOE. Nosotros explicamos
allí entonces (cuando ni nosotros ni nadie esperaba una pandemia como la de la
covid) que habría una crisis económica futura que gestionar, y las herramientas
políticas y económicas del PSOE no son ni podían ser las mismas que las de la
izquierda alternativa. Recordamos entonces la lamentable experiencia de
cogobierno de la Junta de 2012-15 entre IU y PSOE, que alumbró el nacimiento de
Podemos y que terminó de la manera más lamentable cuando la dirección del PSOE
echó a IU del cogobierno cuando a ellos le interesaron para pactar con otros.
Haciendo balance, la ley más
señera que ha aprobado la izquierda alternativa, la ley del sólo sí es sí, fue enmendada por el PSOE
con el apoyo del PP a los ojos de todo el mundo. “No a los ojos de todo el
mundo”, sino en múltiples reuniones, muchas de las medidas aprobadas por los
ministros de Podemos e IU fueron descafeinadas o recortadas de diferentes
maneras. Como fue recortado y descafeinado el pacto de gobierno de diciembre de
2019. Como antes fue a su vez recortado y descafeinado el programa de gobierno
de UP para cogobernar con el PSOE.
Podíamos
haber votado a favor de la investidura del gobierno Sánchez y, desde la
oposición, haber tenido plena independencia política para condicionar sus políticas
con nuestro voto, campañas públicas y movilización,
como han hecho BNG o BILDU, a los que parece que electoral y socialmente no les
va mal. Y no les va a ir mal porque, coherentemente, no han tenido que
renunciar a nada fundamental de su programa ni de su acción política. En sus
regiones favorecieron protestas o movilizaciones sociales y sindicales de
diferente tipo, retomando gran parte de la influencia electoral y social que en
su día Podemos les rebañó. Los hechos son que en las elecciones municipales
pasadas en el País Vasco, Navarra o Galicia, la izquierda allí mantuvo votos, o
los acrecentó.
¿Cuál
es el programa de gobierno de Pedro Sánchez?
Antes que nada, hay que
partir de una realidad sonrojante para la izquierda crítica y consciente que en
teoría debe representar la cantidad de cuadros y dirigentes que hay en SUMAR ¿Qué
programa va a defender el gobierno PSOE-SUMAR? Salvo Sánchez y su núcleo más
íntimo, nadie lo sabe. Y ello es así porque firmó una cosa con Yolanda
Díaz, otra diferente con ERC. Y otras cosas muy diferentes con PNV y Junts, que
fueron los que han dejado claro a todo el mundo que su apoyo no es gratuito.
Algunas de las cosas acordadas con ellos entran en directa contradicción con lo
que se firmó con Yolanda hace un mes. Y, ya sabemos: el que apoya acríticamente
cualquier cosa es aquel al que no van a respetar.
Es decir, Yolanda Díaz y los
dirigentes de SUMAR-IU se han metido solitos en un gobierno del que desconocen el
programa a practicar; que es también un lugar donde te comprometes a guardar
silencio sobre ciertas cosas y a hacerte responsable de toda la política ¡Si
por algo se echó a Irene Montero del mismo es para que esto quedase bien claro!
No parece muy responsable esto.
Sánchez, en su investidura,
se comprometió a la gratuidad del transporte público para parados, menores y
personas mayores, junto al incremento del umbral de renta media para que más
españoles puedan acogerse a las medidas de alivio hipotecario. Se incrementarán
los permisos de maternidad y paternidad hasta las 20 semanas desde las 16
actuales. Todo esto es positivo. Pero creo que algunas de las promesas hay que
bajarlas a la realidad. Pregunto: ¿supone este programa un avance mínimo con
medidas coherentes socialdemócratas que supongan un AVANCE REAL Y PALPABLE?
SMI
e IMV. Mantener el SMI en el entorno del 60% del salario medio,
como se ha prometido, supone subir YA su cuantía un 10%. Hace ya tiempo que la
inflación se comió la subida del SMI de los últimos años. El gobierno baraja
subir ahora el SMI al 3,7%, el IPC oficial. Pero es que a los salarios
afectados por el SMI, o los situados justo por encima del mismo, no les afecta
el IPC oficial. Les afecta SU IPC REAL: si el 25% de las familias viven de
alquiler, y este porcentaje es mucho más alto en las de menos recursos, la
brutal subida del alquiler en las principales zonas urbanas (que no computa al
IPC) multiplicó en varios dígitos al IPC oficial. Si cobras el SMI, o un
salario un poco mayor, dedicas a la alimentación básica más del doble que una
pareja de funcionarios, y los alimentos seguían creciendo en octubre al 9,5%.
La mitad más baja de la
clase trabajadora, que fue la base del voto de Podemos o UP cuando le
disputamos al PSOE la mayoría de la izquierda hace poco, perderá poder
adquisitivo… Y seguirá votándonos menos, porque desgraciadamente la estrategia
de los dirigentes de SUMAR parece ser decir que “se hace todo lo que se puede”,
que es lo que debería hacer el PSOE. Nosotros sabemos que se puede hacer más,
mucho más. El gobierno deja caer que al final de la legislatura sí llegará a subir
el SMI acumulado un 10%. Pero para entonces la inflación “oficial” acumulada
superará ampliamente el 10%.
En otro orden de cosas,
simplificar los requisitos de acceso al ingreso mínimo vital (IMV) para que
“más hogares puedan cobrarlo” es una de esas promesas que son muy feas. Ya nace
incumplida desde la época de la pandemia, y es normal que genere escepticismo.
Con un 26’3% de la población en riesgo de pobreza ¿Por qué no se hace una
promesa concreta para elevar el IMV con una cuantía concreta de familias
afectadas, por ejemplo ese 26’3% de familias? Es la
diferencia entre un estado del bienestar y otro de la beneficiencia, que está
entrando más en declive según sube el porcentaje de trabajadores pluriempleados.
El porcentaje de familias pobres trabajadoras va a seguir subiendo con este
gobierno donde mandan Calviño-Escrivá-PNV y Junts.
VIVIENDA. El
gobierno habla de construir 183.000 viviendas públicas nuevas para fomento de
alquiler. Realmente, hacen falta muchas más viviendas en régimen de alquiler
social y muchas más VPO en régimen de propiedad. No está claro que esto vaya a
ser así en las comunidades gobernadas por el PP. Pero hablemos del número
primero, y luego de otras cosas que debería hacer el gobierno.
Esas viviendas (las 183.000)
no las tiene el Estado ni la SAREB (esta última dispone de 46.000 viviendas en
propiedad). Quizás lo que podría pretender Sánchez es, contando con las 46.000
viviendas que ya hay en la SAREB, es construir otras 137.000 viviendas en régimen
de alquiler, incrementando así el débil parque de viviendas existente en
España. Vamos a poner esto en perspectiva desde la ciudad de Málaga. Paco de la
Torre, nuestro alcalde del PP, pretende construir más de 4.100 viviendas de VPO
en los próximos años. [3]
La plataforma Málaga Habitable Verde y Sostenible
(MÁLAGA HA VESOS), y otros partidos de la oposición, dicen que esto es
insuficiente. Si ponemos en relación la población de Málaga capital (580.000)
con la del Estado (48,345 millones) nos sale una relación de 83. Y, a su vez,
la relación que hay entre las viviendas que dice que va a construir o alquilar
el gobierno central (o subvencionar con dinero de todos para alquilar a precio
de mercado, porque ¡ya veremos lo que hacen PSOE-PNV-Junts!) es de 137.000. Si
ponemos en relación ambas cifras nos sale una relación de 33,4.
Por tanto, en cualquier
debate de radio o TV que tendremos sí o sí con el PP en los próximos 4 años; en
un debate en la calle donde pongamos una mesa para criticar la INSUFICIENTE
política de vivienda del PP de Málaga; o en cualquier centro de trabajo en el
descanso, cualquier concejal del PP, o cualquiera bien informado, nos calla la
boca para
siempre sobre este tema ante nuestros vecinos y compañeros. Y da
igual que tú expliques que la política de alquiler es más progresista que la
política de compra, etc, etc, etc… A la gente le valen los hechos, números y
datos concretos. Ellos nos machacarán, y llevarán parte de verdad: “el PP
va a hacer más que el gobierno central en este tema en la parte que le compete”.
Perderemos toda nuestra autoridad. Y eso no puede ser.
Con estos simples números,
la realidad infumable para la mayoría de la clase trabajadora que vivimos con
el gravísimo problema de la vivienda no va a cambiar. Dentro de 4 años puede
haber tranquilamente muchos más de 183.000 europeos de alto poder adquisitivo
que quieran vivir en España (o estar parte de su tiempo) y comprarán esa
cantidad de vivienda, o muchas más… Claro que lo fundamental de los esfuerzos
se deben centrar en la política de alquiler, sí: pero para que el gobierno
intervenga el mercado. Hay muchísimas viviendas turísticas y vacías. El
gobierno, castigando con fuertes recargos fiscales, debería obligar a ponerlas
en el mercado en las zonas más tensionadas.
Estas segundas y terceras
viviendas en propiedad son en gran parte de las clases medias propietarias y de
un sector de asalariados de alto poder adquisitivo que hoy por hoy de forma
decisiva están con el PP y Vox (y en Cataluña y el País Vasco con Junts y el
PNV).
En España, aproximadamente
el 72% de las familias es propietaria de vivienda. Y, de ella, en torno al 80%
solo tiene una. Son una minoría de familias quienes disponen de una o más
viviendas para alquilar. El gobierno debe castigarles fiscalmente muy fuerte si
no bajan radicalmente sus precios. Esta forma de hacer política se llama socialdemocracia,
no es revolucionaria. Pero el PSOE, cuya mayor parte de la dirección defiende
“un régimen de orden”, se resiste a legislar en este sentido porque no quiere
asustar a las clases medias propietarias ni enfrentarse a las grandes
inmobiliarias ¿Es sólo otra nueva estrategia errada del voto del “centro”
cuando España está más polarizada que nunca (como todo el planeta)? Como el
individuo juega un papel en la historia, creemos que hay otros elementos
subjetivos que influyen.
La nueva ministra de
Vivienda, Isabel Rodríguez, ha dejado claras sus intenciones. Reconociendo que
la “vivienda es el principal problema de los españoles”, aseguró que su acción
de gobierno va a "proteger a los propietarios de segundas viviendas".
O sea: no va a haber ningún cambio sustancial en “el principal
problema de los españoles”. De hecho, la ministra tiene pisos en propiedad
alquilados y el PSOE es el principal grupo del Congreso con más diputados con
rentas de alquiler, a pesar de que el PP tenga más diputados que el PSOE en el
Congreso. Los debates en la TV donde, a través del PSOE, nos van a poner la cara
colorada a toda la izquierda van a tener su miga.
La plataforma Málaga Ha Vesos identificó cómo la
vivienda era clave para atacar la política del PP en Málaga, y actuó en este
sentido poniendo mesas y sacando material específico. Desgraciadamente, lo que
constatamos es que no hay visos de que el gobierno quiera acabar con los graves
retrocesos que el salvaje mercado ha ocasionado. Algunos compañeros nos ponéis
a los pies de los caballos a aquellos que queremos hacer trabajo de calle, a
aquellos que trabajamos para derrumbar las voces de la derecha y ultraderecha
que cada vez con más descaro se hacen fuertes en nuestros barrios. Para ganar
autoridad entre nuestra gente no podemos venderle humo, ni someternos a pactos
secretos que ni siquiera se tiene la valentía de explicitar en las reuniones
provinciales. Para ganar credibilidad entre la gente hay que decirles la
verdad: la política de vivienda del PP en Málaga no es solución. La del nuevo
gobierno con su ministra rentista, cuantitativamente hablando, es peor para la
mayoría de la clase trabajadora. Cualitativamente es nefasta, con su falta de
resolución para obligar a todas las administraciones a dar un vuelco en la
actual política pro mercado que solo beneficia a los especuladores.
REDUCCIÓN
DE JORNADA. El gobierno habla de recortar la jornada
laboral a 37,5 horas, pero esto está ligado al nuevo Estatuto de Trabajadores
para el que el PSOE quiere sí o sí el concurso de la CEOE. Es decir, se va a
ligar la reducción jornada laboral a un incremento de la productividad y a
contramedidas por parte de los trabajadores. Ya vimos en Francia hace casi 30
años cómo la supuesta reducción a 35 horas con un gobierno claramente más
valiente y escorado a la izquierda entonces no se llegó a aplicar realmente.
Hablemos claro: el 15% de la clase trabajadora española está pluriempleada, un
porcentaje que no ha dejado de crecer en los últimos 4 años ¿A estos
trabajadores les vas a hablar de trabajar menos? Depende. Si el Estado
interviene resueltamente en la economía sí ¿Cómo?
- Si el gobierno subiera
radicalmente el SMI y si estableciera una ley de escala móvil de precios y
salarios.
- Si se cambiase con fuertes
inversiones públicas el tejido productivo para crear empresas más grandes y con
mejores relaciones laborales. Para ello podrían ayudar los fondos Next Generation, pero peleando con la UE
para utilizarlos para establecer un conglomerado de empresas PÚBLICAS para cada
proyecto para generar empleo con derechos. Pero sucede lo contrario: los tan
manidos Next Generation están hechos
a medida de las empresas privadas (principales beneficiarias de este regalo de
fondos públicos). Parte de ellos habrá que devolverlos y tienen como
contraprestación asegurar contrarreformas ultraliberales que los gobiernos del
PSOE-UP-SUMAR han estado dispuestos a implementar (por ejemplo, no derogar la
mayor parte de la reforma laboral del PP y hacer una reforma de las pensiones
aplaudida por el principal fondo de pensiones mundial, Black Rock).
- Si intervienes
resueltamente sectores de la economía que recibieron en el pasado fuertes
ayudas públicas que no han devuelto (transportes, energía, banca) y no los
desregulas ni troceas (como se va a hacer en RENFE o ADIF desgraciadamente,
para contentar a PNV y Junts, dejando que cada comunidad tenga autonomía para que
empresas privadas y subcontratas puedan entrar a voluntad en ellas)…
IMPUESTOS: van
a subir algo los impuestos ambientales y de patrimonio, muy pocos miles de
millones de euros entre los dos. El pacto con SUMAR incluye subidas a empresas
eléctricas y a la banca, lo que entra en contradicción con lo que se ha firmado
con el PNV, que dice exactamente lo contrario. Pregunta ¿quién prevalecerá? Seguro que se llega a un consenso para
presentar una figura impositiva que no cambie nada ni cuantitativa ni
cualitativamente, que es lo que ha pasado con el impuesto de patrimonio y el de
la banca. El corazón de la UE está en recesión y no va a ser ahora cuando el
PSOE-Junts-PNV suban los impuestos a las rentas altas en demasía.
MAYOR
CONFEDERALISMO EN EL SISTEMA AUTONÓMICO ESPAÑOL. El
capitalismo es un sistema desigual, los ricos tienden a ser más ricos, y los
pobres más pobres. Lo mismo vale para los estados y los territorios en que se
descomponen. En 1978 se invertían en Andalucía las mismas pesetas (o euros) por
alumno que en el País Vasco. Hoy, gracias al sistema autonómico y a las reglas
fiscales impulsadas por PP y PSOE, la diferencia está en torno a la mitad.
Gracias a la asistencia de
la UE, Andalucía, Extremadura o Canarias han mantenido unos mínimos en sus
rentas, pero esa ayuda está en peligro ante la entrada en la UE de nuevos
países más pobres en los próximos años. Los presupuestos que Pedro Sánchez está
discutiendo ahora con los países más ricos de la UE para los próximos años
convertirán a España en contribuyente neto. Desde 1986 hasta hace poco nosotros
éramos “los polacos” de Europa, mano de obra barata con fábricas de Francia,
Alemania e Italia en la que sus propietarios sacaban buenos beneficios. Por eso
había que invertir en modernas vías de comunicación aquí para llevar sus
mercaderías a los centros económicos de la UE. Ahora, en parte, esto se acabó.
Los fondos de cohesión van a ir en mayor medida a otros países.
Las próximas
reivindicaciones que, en reuniones muy particulares a las que no asistió nadie
de SUMAR, PNV y Junts pusieron sobre la mesa son muy particulares al menos
en dos sentidos:
1. Desean garantizar con su
apoyo al gobierno su crecimiento electoral de cara a las futuras elecciones en
sus comunidades (que es su principal razón de ser), a costa de la disminución y
opacamiento de las organizaciones de la izquierda nacionalista que en ambos
casos llegaron a sorpasarlas: ERC y BILDU.
2. Unido a lo anterior,
ambas organizaciones, defensoras en primer lugar de los pequeños y medianos
propietarios en sus respectivas nacionalidades, van a anular incondicionalmente
aspectos fundamentales que lastren los
intereses de su clase, la de los propietarios. Es por ello que es claro que no
se van a impulsar medidas para abaratar los alquileres y van a exigir
contramedidas a la hora de subir el SMI: ya nos enteraremos por los medios. Son
coherentes: defienden a su clase.
Además, el apoyo de PNV y
Junts, como siempre, va a significar más concesiones fiscales y menos contribución
económica de dos de las comunidades con más renta del conjunto del Estado al
resto más pobre. Se pinte como se pinte, esto es regresivo. Si la izquierda
defiende un sistema integrador (federalista) del conjunto del Estado, que una a
las diferentes comunidades aún con sus diferencias, frente a independentistas y
a los partidarios de la “España, Una, Grande y Libre”, la izquierda debe
esgrimir lo más coherente de sus políticas a la hora de que haya suficientes
recursos para que las comunidades más ricas no vean menoscabadas su bienestar,
pero que al mismo tiempo garantice un avance claro de los territorios más
pobres.
Las concesiones que el
gobierno PSOE-SUMAR ha hecho a Junts y al PNV, para que los propietarios de
estas comunidades vean asegurados su bienestar creciente frente al resto, va a
ponérselo bien fácil a la demagogia trumpista futura de PP-Vox cuando hablen de
que el gobierno “hace la política de los independentistas”, lo que tenderá un
puente de plata para que ambos vean incrementados su apoyo entre sectores de
obreros del resto del Estado. El problema es que esta demagogia se va a apoyar
en hechos reales.
La articulación federal o
confederal del Estado tiene un largo debate en nuestro país desde que se
discutió la Constitución de Cádiz hace más de 200 años. Entonces, el
representante en Cádiz de la Cuba esclavista reivindicó la confederalidad de
los estados sudistas de EEUU para legislar a su antojo dentro de un estado más amplio.
Hoy, dentro de la cuarentena de países del planeta que disponen de un modelo
federal, probablemente el estado español esté entre quienes encabecen un
federalismo más confederal, más regresivo, menos integrador. Desgraciadamente,
cuando acabe la actual legislatura (que será cuando digan Junts y PNV)
tendremos un estado aún más confederal, menos integrador, más regresivo. Todo,
por mantenerse en el poder cueste lo que cueste. La izquierda hace lo contrario
de lo que dicen sus principios más básicos: cohesionar los territorios. Esto no
va a traer nada positivo para ella en el futuro.
PENSIONES. En
lo que respecta a las pensiones, la COESPE (Coordinadora de pensionistas) alerta
de que la reciente reforma del gobierno, que promueve mejoras impositivas para
los fondos de pensiones, afecta a la viabilidad de la caja única de la
Seguridad Social, amenazándola, erosionando la igualdad formal entre
ciudadanos. Recientemente se han hecho públicos los sueldazos de los 13
directivos del primer fondo público de pensiones, 40.000 euros de “austera”
nómina por cabeza. Así, frente a la palabrería del gobierno sobre la última
reforma de las pensiones, hay que mirar la letra pequeña y rascarse la cabeza
para entender cómo Christian Hyldahl, máximo responsable en Europa del
principal fondo de inversiones mundial (BlackRock), aplaude la reforma del
gobierno PSOE-Unidos Podemos, afirmando que “es una gran iniciativa”. Y lo es
para los tiburones financieros internacionales: los asalariados de alto poder
adquisitivo verán aseguradas en mayor medida sus fondos de pensiones (aunque
sean públicos) que garantizarán a futuro en mucha mayor medida que ahora la
desigualdad e inequidad de las pensiones futuras.
No se ha puesto por escrito en
el pacto con SUMAR la devolución de lo robado por los gobiernos del PP a la
Caja de Pensiones. No se ha puesto por escrito que sean los empresarios los que
paguen contributivamente de su bolsillo, siempre y en cualquier caso, el
déficit futuro del sistema actual.
El mecanismo elegido por la
izquierda sindical y política francesa para defender sus pensiones
tradicionalmente ha sido la movilización general. Y, junto a esto, reivindicar
mejoras sociales del conjunto de los asalariados. En España por el contrario consiste
en no movilizar y sí “apañar” frente a la Comisión Europea lo fundamental que
ella pide estratégicamente: elevar la edad de jubilación y reforzar la
contribución a los fondos de pensiones. Según lo firmado, la AIREF (Autoridad
Independiente de Responsabilidad Fiscal), cuyos responsables provienen del
mundo de la burguesía financiera, auditará permanentemente la fórmula mágica y
enormemente compleja del pacto, salida de la cabeza del ministro burgués
Escrivá. Por tanto, en base a la letra pequeña de la ley, esta “reforma” se
verá auto-reformada a futuro, y no será de manera positiva para la clase
trabajadora. Y política, y sindicalmente, el soniquete siempre es, según nos
transmiten nuestros sabios dirigentes: “no se podía hacer otra cosa”, “hay que
ser realista”, “somos débiles”.
POLÍTICA
INTERNACIONAL Y MILITAR. Algunos compañeros están
hipnotizados con el hecho de que España, al igual que más de 140 países han
hecho ya, vaya a reconocer al estado palestino después de la nueva matanza
colectiva que está sufriendo, cuando en la base social de la izquierda esto no
causa menoscabo. Es positivo, sí. Pero lo que los compañeros no deben de perder
de vista es el HECHO de que un gobierno más escorado a la izquierda que este
abandonó al pueblo saharaui de manera vergonzosa por imposición de EEUU,
incluso arriesgándose a poner en riesgo el vital gas argelino para la economía
española. Reflexionen sobre los principios e intereses que han motivado cada
cosa. Ahora sale más barato, después de consultada la demoscopia electoral,
defender a los palestinos. Hasta el Secretario General de la ONU fue amenazado
con el infierno por Netanyahu. Preguntamos: ¿Va
a decir nuestro presidente algo tan obvio que sabemos todos: que si no lo
permitiera Biden, Netanyahu no seguiría con la matanza inocente de palestinos?
El último gobierno PSOE-UP “de
forma muy progresista” decidió subir nuestro gasto militar del 1,2% al 1,5% del
PIB para llegar en próximos años al 2%. Como recordó Público en octubre, en lo que respecta a los gastos militares: "lo
aprobado por procedimientos extraordinarios en lo que va de año excede en un
147,58% el presupuesto inicial del Ministerio de Defensa". El compromiso
de Sánchez es asegurar que se llega al 2% en 2029, lo cual está significando
una riada ingente de decenas de miles de millones de euros para la industria
militar por parte del gobierno progresista.
El compromiso de este
gobierno con la política atlantista es inquebrantable. Que no nos engañe el
regate palestino. El compromiso de este gobierno NO es alinearse con los países
más pobres del mundo con todas sus consecuencias. Media África y otros países
están abandonando a sus antiguas potencias coloniales opresoras de Francia e
Inglaterra, que han mantenido durante décadas a dictadores y demás sanguijuelas
sangrantes, y la diplomacia española está calladita. Y va a seguir así.
El (la) que espere la
defensa de una alternativa de izquierdas coherente, social y económica, para
los países pobres ex coloniales por parte del gobierno progresista español puede
permanecer sentado durante un buen rato. Incluso sobre Palestina ¿Qué
alternativa es la que se defiende de “estado palestino”? ¿Qué haya una decena
de territorios liliputienses separados entre sí, sin continuidad, incluida la
segmentada Cisjordania? ¿Qué viabilidad económica y social tiene eso? ¿Y los
seis millones de palestinos emigrantes que hay? ¿No vuelven? ¿Adónde, a la
derruida Gaza? ¿Quién paga los costes de esta destrucción inhumana? Este futuro
“estado” solo contentará a los burócratas de la Autoridad Nacional Palestina
pagados por Occidente, que carecen de apoyo popular, lo que motiva el ascenso
de Hamas y la Yihad Islámica ante la falta de una alternativa viable por parte
de los laicos, que se arrastran ante el poder de Occidente, es decir, que no
cambian las condiciones de vida de las masas. Esto último requiere de una lucha
socialista en toda la región por la redistribución de los recursos entre todos
los pueblos. Mientras no sea así, el desgraciado pueblo palestino seguirá
languideciendo.
La
inflación. El descontento popular obedece a causas reales, que no van a menguar
Hace pocos días terminó una
huelga de la logística en Guadalajara que duró tres días. La huelga fue muy
participativa en los piquetes y manifestaciones. Si se pudo conseguir más
cuando se desconvocó no es motivo de este análisis. El caso es que ese mismo
día los sindicatos convocaron otra huelga del mismo sector en Toledo.
Solo en los últimos días el
listado de empresas y sectores en huelga o en movilización, donde la
reivindicación salarial es lo principal o muy importante, es llamativo. El
transporte público está en huelga indefinida en Vigo, al igual que en Valencia.
El transporte privado en la provincia de Jaén va a la huelga; la limpieza en
Correos-Cantabria; la educación infantil en Madrid; los abogados de oficio en
todo el Estado; el textil en Navarra; la limpieza en Lugo; las PTIS de apoyo
escolar en Andalucía; el sector sanitario privado en Palencia; el 061 en
Galicia; AENA hace huelga el puente de diciembre… Y no ponemos por aquí muchas
empresas sueltas, de localidades, etc.
Un detalle muy significativo
en lo que respecta al humor sindical que se está gestando: por primera vez
desde la Transición UGT y CCOO acaban de perder la mayoría que siempre tuvieron
en los dos astilleros ferrolanos frente a sindicatos más combativos. No es
cualquier lugar. Fue donde el padre de Yolanda Díaz se forjó como líder
sindical de CCOO, así como buena parte de la dirigencia de CCOO en el
confederal del sindicato, metal o Galicia, en diferentes etapas en las últimas
décadas.
Sí, hay un ambiente sindical
más convulso, que refleja un cabreo creciente entre nuestra clase ante la
degradación de los salarios de todos en
general, y de la clase trabajadora más pobre en particular.
La inflación permitió a los
ricos y propietarios elevar sus alquileres y mercancías de una manera
desmesurada en los tres últimos años. Las subidas de tipos de interés llevadas
a cabo por el BCE han subido el euríbor para las familias que pagaban un
crédito, mientras la banca se está haciendo de oro.
Diversos organismos
internacionales, amén de multitud de economistas de prestigio, han dejado claro
que la inflación en cifras bajas históricamente no va a volver. Al contrario,
en este escenario de competencia mundial y Guerra Fría permanente entre China y
EEUU, donde se repatría la producción desde Occidente en aras del nacionalismo
económico, con tendencia a haber más guerras, conflictos y guerras comerciales,
una inflación media-alta va a estar continuamente presente. Y es la clase
trabajadora quien va a seguir viendo reducido grandemente su nivel de vida.
FACUA tuvo la valentía de
acusar a un grupo de 9 grandes distribuidoras de asociarse ilícitamente para
subir artificialmente los precios del aceite de oliva. Lógicamente, esto no
pasa solo con el aceite de oliva. Es una lástima que los inspectores del
gobierno (que cuentan con muchos más medios que FACUA) no detectaran estos
fraudes, que son evidentes. Con la salida de Alberto Garzón del gobierno, que
tímidamente intentó alzar la voz alguna vez, para ser rápidamente acallado por
sus propios colegas, poco prometedor parece el futuro en este sentido para lo
más débiles a los que nos debemos. Una solución socialdemócrata iría encaminada
en dos direcciones: rehacer el IPC oficial para meter los productos que
realmente consume la mayoría del país, cosa que hoy no ocurre (la inflación
“oficial” no es la “real” que sufre nuestra clase, sobre todo la más pobre), al
mismo tiempo que legislar por ley sobre una “Escala móvil de precios y
salarios”, por la que subieran los salarios automáticamente según suben los
precios reales (no los del falso IPC oficial).
El
ejemplo argentino debe hacernos reflexionar
Hemos expuesto de manera
detallada cómo la política propuesta ni siquiera consiste en reformas
socialdemócratas sustanciales que aseguren nítidamente una mejora palpable en
las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Hoy por hoy, el hecho
diferencial que está marcando la política en cada elección del planeta tiene
que ver con el pan, es decir, con las condiciones de existencia ¿Quién
paga la inflación, las clases trabajadoras o los ricos? ¿Cómo es el acceso a la
vivienda? ¿Cómo se mantienen una sanidad pública y unas pensiones dignas? ¿Qué
estabilidad y derechos laborales tienen
las y los trabajadores?
Sí, la economía crece de
manera natural tras el rebote post-pandemia. Y más aún si las relaciones
laborales son laxas, porque lo fundamental de la reforma laboral del PP sigue
en pie y la clase trabajadora ha perdido poder adquisitivo. Pero el próximo
futuro indica que los EEUU y el núcleo central de la UE pueden dirigirse a una
recesión que, lógicamente, va a acabar afectando a la economía española. Va a
haber más desempleo y el Estado va a recaudar menos.
La economía española ha
pasado de tener una deuda pública del 37% de su PIB al 109% actual. Los tipos
de interés son más altos y lo que el Estado paga por el interés de la deuda ha
subido de manera importante. La Comisión Europea ya ha dejado claro que no va a
permitir más endeudamiento y que pide un ajuste a la economía española, ajuste
al que condiciona la llegada de los fondos Next
Generation.
Ya explicamos desde La
Resistencia que el Banco de España expuso hace meses cómo el beneficio
neto de las empresas no financieras creció un 91,3% en 2022 frente a los datos
de 2021 (donde sus beneficios ya crecieron un 32,1% respecto a 2020). Un récord
en toda la serie histórica, lo que recalca el Banco de los banqueros españoles.
Hay que recordar que
históricamente el estado del bienestar se pudo construir tras la Segunda Guerra
Mundial con impuestos mucho más altos que hoy sobre las rentas altas y sobre
sus patrimonios. Los socialdemócratas del PSOE se niegan a subir los impuestos de
manera radical ante el chantaje de las grandes empresas, como demuestra el caso
de Ferrovial, que trasladan sus activos e inversiones a otros países. Pero si
te sometes a ese chantaje no vas a contar con recursos suficientes para cambiar
la vida de la clase trabajadora.
Hace falta una auténtica
política socialista, no la que defiende la dirección del PSOE. Si los ricos y
empresas congelan inversiones y evaden impuestos no pueden irse de rositas del
país. Entonces el Estado tiene derecho a intervenirlos. El Estado ha dedicado
en los últimos 40 años decenas de miles de millones de euros de ayudas directas
a la banca, eléctricas y constructoras una y otra vez ¡Ellos tienen que pagar
ahora la factura con sus beneficios, que salen del trabajo de sus asalariados!
Pero la dirección del PSOE
nunca va a aceptar enfrentarse de lleno a los grandes empresarios y banqueros.
Ellos quieren colaborar a su manera en ofrecerse como gestores de un capitalismo
español competitivo. Los gestos, las declaraciones, los avances sociales que no
implican grandes transformaciones económicas, son asumibles, y conectan con la
base natural e histórica del PSOE. Pero, en situaciones de crisis, y esta es
una ley histórica de los últimos cien años, la socialdemocracia garantiza, por
encima de todo, la estabilidad del sistema económico capitalista. Y, si hace
falta, efectúa contrarreformas y políticas neoliberales ante la presión feroz
de los grandes poderes económicos. Para el PSOE no es un obstáculo cogobernar
con Unidos Podemos/SUMAR. En un sentido importante así es mejor: así evitan una
contestación social a su izquierda ¿De verdad que hay compañeros que después de
lo que hizo IU en 2012-15 no han sacado lecciones del desastre a que te conduce
el ser utilizado para hacer esa política?
Lo cierto es que si no
hubiéramos entrado al gobierno con el PSOE, ahora seríamos más fuertes, el
movimiento popular en torno a nosotros lo sería aún más. Tendríamos más
autoridad política, porque habríamos trazado unas perspectivas correctas y más
gente de la base del PSOE se cuestionaría el apoyarnos.
¿Qué
alternativa necesitamos?
Alertamos de los métodos
antidemocráticos que estamos viendo: no conocemos el programa de gobierno. Es
más: nunca se nos va a dar a conocer. En una coalición se pacta, hay reuniones
para escuchar las otras voces y decidir en común. Aquí no ha sido así. Todo
esto, poner el carro antes que los bueyes, constituye un gravísimo retroceso
sobre el que no se ha reflexionado lo suficiente. Ahora se pretende impulsar un
congreso del partido SUMAR de Yolanda Díaz, sin que a las asambleas de
simpatizantes y colaboradores se les pidiera antes permiso, opinión y crítica
sobre lo que se estaba haciendo. Lógicamente, el congreso del partido SUMAR se encontrará ante una política
de hechos consumados. Y, en mitad de este proceso enormemente confuso, donde no
se nos cuenta todo lo que está pasando, se ha renunciado en los hechos a lo que
propuso Alberto Garzón antes de las elecciones: a que SUMAR fuera un Frente de
Izquierdas democrático donde cupiéramos todos.
Compañeros y compañeras, a
pesar de todo, hay que reflexionar. Se puede cambiar. Apuntarse al mismo
posibilismo del PSOE, en un contexto de crisis, te lleva al reformismo
sin reformas, que fue el gran error de IU al entrar a cogobernar la
Junta de Andalucía con el PSOE asumiendo los recortes, lo que llevó a la
eclosión de Podemos. Va a haber retrocesos y SUMAR debería replantearse su
papel oscuro en el gobierno Sánchez. El sector de la dirección del PSOE más
pro-burgués se siente más presionado si tú te mantienes firme; si tú defiendes
tus posiciones con coherencia y firmeza. Si la izquierda no llega al gobierno
para cambiar nítida y claramente las condiciones de vida de la mayoría
trabajadora de este país, frustrará a sectores amplios de la misma, y más en un
contexto de crisis ¿Qué ha pasado en Argentina si no?
Es fundamental una
organización que luche por aglutinar todo el apoyo a la izquierda del PSOE. Y
es fundamental recordar que la izquierda es plural. Se debe acabar con la
tradición de que la mayoría aparta totalmente a la minoría. Si no se respetan a
todas las tendencias, corrientes y partidos, jamás se logrará el propósito de
que nuestra idea de transformar la sociedad a favor de la clase trabajadora se
lleve a cabo. Muchas veces ocurrió que una mayoría del 80% o más se equivocó de
camino y una organización se pudo salvar al reconocer los errores y adoptar el
punto de vista minoritario.
Los marxistas de La Resistencia vamos a seguir
colaborando con toda la izquierda. Pero sobre todo nuestro compromiso es con la
clase trabajadora, ese 85% de asalariados que compone la sociedad, sin cuyo
amable permiso no se mueve una rueda, no se enciende una bombilla y no marcha
ningún tren. Y que es mucho más fuerte de lo que sus dirigentes le explican.
No, nosotros no deberíamos
permitir que un sector de los poderes fácticos (PRISA de “El País” y la SER; y
el grupo Godó, de “La Vanguardia”, son sectores del poder, no lo olvidemos) nos
aherrojen en ese supuesto realismo, en esa falsa dicotomía de “o nosotros o la
ultraderecha”. El discurso de “somos débiles, la correlación de fuerzas no nos
favorece” esconde un autoengaño de muchos compañeros que, además no es
coherente. A pesar de que estar en un sillón y en un despacho es más cómodo que
estar pisando la calle y organizando luchas, muchas de las cuales son difíciles
de ganar, lo más necesario es esto último, precisamente si te crees tu propio
discurso. Creemos que la gente necesita otra política. Nuestra gente necesita
que esas decenas de diputados que están en el Congreso pasen la mayor parte del
tiempo organizando el movimiento popular.
Debiéramos establecer
plataformas de lucha unitaria de toda la izquierda, sindical, política y de
movimientos sociales. Invitando a las mismas por supuesto, también a los
activistas del PSOE y otros partidos de izquierda. Siendo los adalides de la
lucha vecinal, estudiantil, social y sindical. Ese es el camino para fortalecer
a toda la izquierda, penetrando físicamente en todos los barrios y pueblos,
demostrando hechos tangibles a nuestra gente, que es la mejor manera de
defendernos de los ataques de los Mas Media y las Redes Sociales del sistema.
En un futuro podemos ser la mayoría en la izquierda. Entonces, sí, podemos
aspirar a gobernar en alianza con toda la izquierda, para impulsar
coherentemente la transformación tan necesaria que necesita este país y este
mundo preñado de violencia y opresión.
[1] Y lo volverá a demostrar en el futuro, cuando puso a candidatos y un discurso “de centro” por dos veces para derrotar a Ayuso en Madrid.
[2] Por
cierto, en las últimas elecciones de julio de 2023 no hemos logrado que baje el
nivel de dicha abstención. Eso debe hacernos reflexionar. Ni Pablo Iglesias ni
Yolanda Díaz han dado una explicación cabal sobre por qué se desplomó la
participación en noviembre de 2019 y por qué ahora la “magnífica” gestión de
los ministros de UP (Irene o Yolanda) no ha podido recuperarla en julio pasado.
[3] Sólo en Málaga capital hay inscritos como demandantes de VPO 26.000 personas. Otros necesitados, lógicamente, no están inscritos, empezando por los miles de jóvenes que se van cada poco. La cifra del parque público de vivienda asequible está en torno al 2%, frente a la media europea del 15%. Únicamente el 15,9% de los jóvenes se puede emancipar en el contexto actual. El 35% de las familias que viven de alquiler destinan más de un 40% de sus ingresos a este concepto, frente al 25% de media de la UE (que disponen de salarios relativos más altos que España).
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